A lo largo de mi experiencia como terapeuta energético y lector de tarot he experimentado diversas situaciones con los pacientes que acuden conmigo. Lo que aún me sigue llamando la atención es que sigo recibiendo comentarios del tipo: 'No me imaginaba que la lectura fuera algo así, tenía miedo de venir y me me dijeras puras cosas negativas', 'Es la primera vez que vengo a una lectura y estoy muy nerviosa'. Y la mejor de todas: 'Yo me esperaba encontrarme con alguien con turbante y en un ambiente como raro, misterioso. Y no, todo es muy normal'.
Yo asumo que por estar en el año 2014, este tipo de reacciones deberían ser las menos, pero siguen siendo mayoría, lo que me da a pensar que sigue existiendo mucho misterio, superstición, miedo, desinformación e ignorancia respecto a lo que es el tarot y para que sirve.
Les comparto algo de lo que comunmente explico a quienes asisten a una lectura conmigo:
¿Se puede conocer el futuro con el Tarot?
Si y No. Lo explico.
Tradicional y popularmente el tarot se asocia con la predicción del futuro, la lectura de la 'buena fortuna' y el destino. Y claro, este es el uso que se le ha dado casi desde que apareció por lo que en el inconsciente colectivo del ser humano se encuentra catalogado o encasillado en esta función. Es por esto quizá que cuesta un poco de trabajo mostrar el tarot como una herramienta más amplia o enfocada a otros propósitos (de los que hablaré en otra entrada).
Cuando somos inconscientes de los patrones y programaciones mentales/emocionales, la tendencia del ser humano se da hacia la repetición de las lecciones que tiene pendientes. Aparentemente uno puede 'superar' alguna situación intentando huir de ella pero tarde o temprano, esta se presentará de nuevo, con otros personajes y circunstancias, pero en esencia la misma lección e incluso un poco más complicada. En este nivel de inconsciencia e ignorancia de lo que sucede, podemos fácilmente 'predecir' el futuro (el nuestro o el de alguien), ya que esos patrones se repetirán hasta resolver/sanar el tema en cuestión.
Al tomar una mayor consciencia sobre nuestro ser interno, nuestra 'vida invisible', nos vamos conociendo cada vez más, descubriendo y comprendiendo los patrones en los que hemos estado jugando una y otra vez. De esta forma nuestras decisiones se hacen con mayor consciencia y las modificaciones a nuestras conductas arraigadas se vuelven más evidentes (para nosotros y quienes nos rodean).
Si nosotros permanecemos en la inconsciencia e ignorancia de nuestro ser, estamos marcados por nuestro 'destino' (entendido aquí como la serie de programaciones arraigadas en el inconsciente), y en la medida en la nos hacemos conscientes, nos conectamos con nuestro 'destino divino', es decir el verdadero propósito por el cuál nuestra alma se encuentra encarnada. Al ser conscientes de este destino, podemos elegir, hacer cambios y modificaciones en nuestro camino de vida, aunque habrá asuntos y temas pendientes que tarde o temprano tendremos que resolver.
¿Y el tarot que tiene que ver con todo esto?
El tarot es una herramienta multiusos, pensemos en el tarot como una especie de 'tecnología del pasado' que nos señala el punto presente de nuestra vida y muestra con claridad nuestro inconsiciente (bloqueos, patrones, virtudes, etc.), las circunstancias que nos rodean y las tendencias y/o probabilidades de nuestro futuro en función de las acciones, pensamientos y emociones del momento presente. En este sentido el tarot si 'predice' el futuro, pero considerando al consultante como aquél que está programando su futuro, no a la espera pasiva de unas circunstancias inamovibles y de las cuáles podría ser víctima. ¿Se comprende esto?.
Para que quede un poco más claro...
Los seres humanos tenemos grabadas las codificaciones y programaciones de nuestra historia en el campo energético (nuestro cuerpo físico, cuerpo mental, cuerpo emocional y cuerpo espiritual), así pues el Tarot actúa como un lector energético que traduce la información personal en imágenes. De esta forma podemos observar ‘objetivamente’ a la mente inconsciente y reconocer los patrones y tendencias que han construido nuestras acciones. De esta forma el futuro que puede llegar a mostrarse en el Tarot no es sino el resultado de un cálculo estadístico basado en la tendencia de cada individuo en relación con sus patrones internos, sean estos conscientes o inconscientes.
El Tarot podría ser como una especie de ‘google’ místico que responderá sólo aquello que le preguntemos, por eso al momento de realizar una lectura es tan importante clarificar aquello que deseamos saber. Hacer la pregunta correcta es fundamental para obtener una respuesta más clara y no sólo una serie de datos e información aparentemente inconexas a una pregunta sin rumbo, ambigua o poco clara. El Tarot no muestra respuestas o un futuro escrito en piedra, tan sólo pone sobre la mesa (literalmente :P) las sugerencias, tendencias, oportunidades y patrones que están involucrados en un rumbo probable de nuestra vida. La magia del Tarot sucede cuando podemos ver esta perfección resonando con nosotros más allá de nuestra mente, cuando este movimiento interno que llamamos intuición nos conecta con el vasto campo de posibilidades que somos y nos recuerda que somos los co-programadores de nuestra vida. A cada momento. ¿Qué tal eh?, así de fuerte y poderoso es esto ;).

El Tarot te alienta a mirar la vida de manera simbólica — a mirar profundamente en sus múltiples niveles de significado. Te impulsa a ir más allá del caos que aparece en la superficie y buscar profundamente verdades universales que se hallan enterradas en la mente inconsciente, es decir, el verdadero significado de causa y efecto. Únicamente cuando asumes la responsabilidad por aquello que has creado en tu vida, puedes encontrar el poder para traer orden al caos.
— Tarot for YourSelf, Mary K. Greer